En El Ocaso del Los Estados Unidos de Norte América
Donald Trump es Reelecto
Muchos fueron desterrados a tierras extrañas. Sin embargo, Dios estaba con su pueblo y la persecución no podía acallar su testimonio. Muchos cruzaron el océano y se establecieron en Norteamérica, donde echaron los cimientos de la libertad civil y religiosa que fueron baluarte y gloria de los Estados Unidos. [295] (El Conflicto de Los Siglos Pag.295)
Apo 13:11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón.
Apo 13:12 Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace a la tierra y a los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya herida de muerte fue sanada.
Apo 13:13 Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.
Apo 13:14 Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que le ha sido dado hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.
Apo 13:15 Y le fue dado que diese vida a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hablase; e hiciese que todos los que no adorasen la imagen de la bestia fuesen muertos.
Apo 13:16 Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se les ponga una marca en su mano derecha, o en su frente;
Apo 13:17 y que ninguno pueda comprar o vender, sino el que tenga la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.
Apo 13:18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número del hombre; y su número es seiscientos sesenta y seis.
Los fundadores de la nación procuraron con acierto que la iglesia no pudiera hacer uso del poder civil, con los consabidos e inevitables resultados: la intolerancia y la persecución. La constitución garantiza que “el congreso no legislará con respecto al establecimiento de una religión ni prohibirá el libre ejercicio de ella,” y que “ninguna manifestación religiosa será jamás requerida como condición de aptitud para ninguna función o cargo público en los Estados Unidos.” Sólo en flagrante violación de estas garantías de la libertad de la nación, es cómo se puede imponer por la autoridad civil la observancia de cualquier deber religioso. Pero la inconsecuencia de tal procedimiento no es mayor que lo representado por el símbolo. Es la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero —que profesa ser pura, mansa, inofensiva— y que habla como un dragón.
“Diciendo a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia.” Aquí tenemos presentada a las claras una forma de gobierno en el cual el poder legislativo descansa en el pueblo, y ello prueba que los Estados Unidos de Norteamérica constituyen la nación señalada por la profecía.
¿Pero qué es la “imagen de la bestia”? ¿Y cómo se la formará? La imagen es hecha por la bestia de dos cuernos y es una imagen de la primera bestia. Así que para saber a qué se asemeja la imagen y cómo será formada, debemos estudiar los rasgos característicos de la misma bestia: el papado.
Cuando la iglesia primitiva se corrompió al apartarse de la sencillez del Evangelio y al aceptar costumbres y ritos paganos, perdió el Espíritu y el poder de Dios; y para dominar las conciencias buscó el apoyo del poder civil. El resultado fue el papado, es decir, una iglesia que dominaba el poder del estado y se servía de él para promover sus propios fines y especialmente para extirpar la “herejía.” Para que los Estados Unidos formen una imagen de la bestia, el poder religioso debe dominar de tal manera al gobierno civil que la autoridad del estado sea empleada también por la iglesia para cumplir sus fines.
Siempre que la iglesia alcanzó el poder civil, lo empleó para castigar a los que no admitían todas sus doctrinas. Las iglesias protestantes que siguieron las huellas de Roma al aliarse con los poderes mundanos, manifestaron el mismo deseo de restringir la libertad de conciencia. Ejemplo de esto lo tenemos en la larga persecución de los disidentes por la iglesia de Inglaterra. Durante los siglos XVI y XVII miles de ministros no conformistas fueron obligados a abandonar sus iglesias, y a muchos pastores y feligreses se les impusieron multas, encarcelamientos, torturas y el martirio.
Fue la apostasía lo que indujo a la iglesia primitiva a buscar la ayuda del gobierno civil, y esto preparó el camino para el desarrollo del papado, simbolizado por la bestia. San Pablo lo [497] predijo al anunciar que vendría “la apostasía,” y sería “revelado el hombre de pecado.” (2 Tesalonicenses 2: 3, V.M.) De modo que la apostasía en la iglesia preparará el camino para la imagen de la bestia.
(El Conflicto de Los Siglos Cap. “Los Estados Unidos en La Profecía” ….Pag 496, 497)
“La influencia de Roma en los países que en otro tiempo reconocían su dominio, dista mucho de haber sido destruida. Y la profecía predice la restauración de su poder. “Y vi una de su cabezas como si hubiese sido herida de muerte, y su herida mortal fue sanada; y toda la tierra maravillóse, yendo en pos de la bestia.” Apocalipsis 13:3. La herida mortal que le fue ocasionada se refiere a la caída del papado en 1798. …Pablo dice claramente que el hombre de pecado subsistirá hasta el segundo advenimiento. 2 Tesalonicenses 2:8. Proseguirá su obra de engaño hasta el mismo fin del tiempo. Y téngase presente que Roma se jacta de no variar jamás. Los principios de Gregorio VII y de Inocencio III son aún los principios de la iglesia católica romana; y si sólo tuviese el poder, los pondría en vigor con tanta fuerza hoy como en siglos pasados.
Poco saben los protestantes lo que están haciendo al
proponerse aceptar la ayuda de Roma en la tarea de exaltar el domingo. Mientras ellos tratan de realizar su propósito, Roma tiene su mira puesta en el establecimiento de su poder, y tiende a recuperar su supremacía perdida. Establézcase en los Estados Unidos el principio de que la iglesia puede emplear o dirigir el poder del estado; que las leyes civiles pueden hacer obligatorias las observancias religiosas; en una palabra, que la autoridad de la iglesia con la del estado debe dominar las conciencias, y el triunfo de Roma quedará asegurado en la gran República de la América del Norte. La Palabra de Dios ha dado advertencias respecto a tan inminente peligro; descuide estos avisos y el mundo protestante sabrá cuáles son los verdaderos propósitos de Roma, pero ya será tarde para salir de la trampa. Roma está aumentando sigilosamente su poder. Sus doctrinas están ejerciendo su influencia en las cámaras legislativas, en las iglesias y en los corazones de los hombres. Ya está levantando sus soberbios e imponentes edificios en cuyos secretos recintos reanudará sus antiguas persecuciones. Está acumulando ocultamente sus fuerzas y sin despertar sospechas para alcanzar sus propios fines y para dar el golpe en su debido tiempo. Todo lo que Roma desea es asegurarse alguna ventaja, y ésta ya le ha sido concedida. Pronto veremos y palparemos los propósitos del romanismo. Cualquiera que crea u obedezca a la Palabra de Dios incurrirá en oprobio y persecución.” CS 566.
“Por el decreto que imponga la institución del papado en violación a la ley de Dios, nuestra nación se separará completamente de la justicia. Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir la mano del poder romano, cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo [espiritualismo], cuando, bajo la influencia de esta triple unión, nuestro país repudie todo principio de su constitución como gobierno protestante y republicano, y haga provisión para la propagación de las mentiras y seducciones papales, entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca.” Testimonios para la Iglesia tomo 5, pág. 426
“Nuestra nación está en peligro. Está llegando el tiempo cuando sus legisladores abjurarán de tal manera los principios del protestantismo que apoyarán la apostasía romana. El pueblo a favor del cual Dios ha obrado en una forma tan maravillosa, fortaleciéndose para que se deshiciera del amargo yugo del papado, mediante un acto nacional, dará vigor a la corrupta fe de Roma, y de esa manera, despertará la tiranía que solo espera un toque para comenzar nuevamente la crueldad y el despotismo. Con rápidos pasos, nos estamos acercando a este periodo.” SP 410.
“El pueblo de los Estados Unidos ha sido una nación muy favorecida; pero cuando ésta restrinja la libertad religiosa, renuncie al protestantismo y apoye al papado, habrá colmado la medida de su culpabilidad, y en los libros del cielo se registre: ‘Apostasía nacional’. El resultado de esta apostasía será la ruina nacional.” RH, 2.5.1893.
“Se declarará que los hombres ofenden a Dios al violar el descanso del domingo; que este pecado ha atraído calamidades que no concluirán hasta que la observancia del domingo no sea estrictamente obligatoria; y que los que proclaman la vigencia del cuarto mandamiento, haciendo con ello que se pierda el respeto debido al domingo y rechazando el favor divino, turban al pueblo y alejan la prosperidad temporal. Y así se repetirá la acusación hecha antiguamente al siervo de Dios y por motivos de la misma índole.” CS 576.
“Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender las manos a través de un doble abismo al espiritismo y al poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma, pisoteando los derechos de la conciencia.” CS 574.
“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” Amos 3:3.
“Nos estamos aproximando a este periodo con pasos rápidos. Cuando las iglesias protestantes se unan con el poder secular para apoyar una religión falsa, por oponerse a lo cual sus antepasados sufrieron la más feroz persecución; cuando el Estado use su poder para imponer los decretos y respaldar las instituciones de la iglesia, entonces, la América protestante habrá formado una imagen del papado, y
habrá una apostasía nacional que terminará solamente en la ruina nacional.” ST, 22.3.1910.
“El estado pondrá bajo su cuidado y protección los principios católicos romanos. A esta apostasía nacional le seguirá rápidamente la ruina nacional.” EUD 115.
¿Qué es lo que se ha hecho? “La religión cristiana,” es decir,“el Cristianismo, el Cristianismo en general,” está legalmente reconocido y declarado la religión establecida de esta nación, y consecuentemente “esta es una nación cristiana.” Con esto también, “en un lenguaje más o menos enfático,” está justificado como el “sentido” de la Constitución de los Estados Unidos,
a) el mantenimiento de la disciplina de la Iglesia por parte del poder civil,
b) el requisito del juramento religioso,
c) el requisito del juramento de la prueba religiosa
como calificación para el cargo,
d) impuesto público en apoyo de la religión y
maestros religiosos,
e) el requisito de la creencia en la Trinidad y la
inspiración “de la Sagrada Escritura del Antiguo y
Nuevo Testamento,”
f) la culpa de blasfemia sobre todo aquel que habla
y actúa en desprecio de la religión establecida, y
g) las leyes para la observancia del domingo, con
el cese general de toda “actividad secular.”
Ahora ¿Qué más exigirá el papado, y todas las fases del antiguo orden de cosas, que sea así incluido dentro del significado de la Constitución nacional mediante esta decisión? ¿Qué más exigirá el papado que “la religión cristiana” sea la religión nacional; que la disciplina de la Iglesia se mantenga por medio del poder civil; que el juramento religioso de prueba sea aplicable a todos; que se impongan impuestos al pueblo para sostener la religión y los cultos religiosos, que se exija creer en la doctrina de la Trinidad y la inspiración de las “Sagradas Escrituras del Antiguo y
Nuevo Testamento;” que la culpa de “blasfemia” sea impuesta a todo aquel que de hecho hable o actúe “en desprecio de la religión profesada por casi toda la comunidad;” y que a todos se le exija por ley observar el domingo? En verdad, ¿Qué más que esto podría exigir o aún desear el despotismo religioso más absoluto que podamos imaginar?
(A. T. Jones, 1901, Imperio Eclesiástico, p. 837, 838)
“El acto capital que coronará el gran drama del engaño será que el mismo Satanás se dará [se hará pasar] por el Cristo. Hace mucho que la iglesia profesa esperar el advenimiento del Salvador como consumación de sus esperanzas. Pues bien, el gran engañador simulará que Cristo habrá venido. En varias partes de la tierra, Satanás se manifestará a los hombres como ser majestuoso, de un brillo deslumbrador, parecido a la descripción que del Hijo de Dios da San Juan en el Apocalipsis. Apocalipsis 1:13-15. La gloria que le rodee superará cuanto hayan visto los ojos de los mortales. El grito de triunfo repercutirá por los aires:
“¡Cristo ha venido! ¡Cristo ha venido!” El pueblo se postrará en adoración ante él, mientras levanta sus manos y pronuncia una bendición sobre ellos, así como Cristo bendecía a sus discípulos cuando estaba en la tierra. Su voz es suave y acompasada, aunque llena de melodía. En tono amable y compasivo, enuncia algunas de las verdades celestiales y llenas de gracia que pronunciaba el Salvador; cura las dolencias del pueblo, y luego, en su fementido carácter de Cristo, asegura haber mudado el día de reposo del sábado al domingo y manda a todos que santifiquen el día bendecido por él. Declara que aquellos que persisten en santificar el séptimo día blasfeman su nombre porque se niegan a oír a sus ángeles, que les fueron enviados con la luz de la verdad. Es el engaño más poderoso y resulta casi irresistible. Como los samaritanos fueron engañados por Simón el Mago, así también las multitudes, desde los más pequeños hasta los mayores, creen en ese sortilegio y dicen: ‘Este es el gran poder de Dios.’ (Hechos 8:10 RVR60)” El Conflicto de los Siglos, pág. 608
