Las 2 interpretaciones de Los 7 Tiempos

Los 7 Tiempos (La Profecia de 2520 años)

Dios envió a su ángel para que moviese el corazón de un agricultor que antes no creía en la Biblia, y lo indujese a escudriñar las profecías. Los ángeles de Dios visitaron repetidamente a aquel varón escogido, y guiaron su entendimiento para que comprendiese las profecías que siempre habían estado veladas al pueblo de Dios. Se le dió el primer eslabón de la cadena de verdades y se le indujo a buscar uno tras otro los demás eslabones hasta que se maravilló de la Palabra de Dios, viendo en ella una perfecta cadena de verdades. Aquella Palabra que había considerado no inspirada, se desplegaba ahora esplendente y hermosa ante su vista. Echó de ver que unos pasajes de la Escritura son explicación de otros, y cuando no entendía uno de ellos lo encontraba esclarecido por otro. Miraba la sagrada Palabra de Dios con gozo, a la par que con profundísimo respeto y reverencia. 

Elena G. White relata que a Guillermo Miller se le otorgó “el primer eslabón de la cadena de verdades” (Primeros Escritos, 229.1). Según Miller, este primer eslabón fue una profecía que encontró en el texto de Levítico 26. Es importante recordar que Dios guió la mente de este hombre y lo convirtió en el líder de un movimiento que en algunos países alcanzó una magnitud sin precedentes desde la Reforma en la Edad Media.

La profecía estudiada por Miller se encuentra en un texto interesante que se divide en cuatro secciones:

1) Introducción (Lev 26 : 1 – 2);

2) Bendiciones de Dios cuando El Pueblo cumple sus Mandamientos (Levíticos 26 : 3 – 13)

3) Maldiciones q vendrían como consecuencia de quebrantar El Pacto (Levítico 26 : 14 – 13)

4) Promesa de un restablecimiento cuando el pueblo se arrepienta (Levítico 26 : 40 – 46)

Antes de continuar, te recomiendo leer todo el capítulo 26 para comprender mejor nuestro estudio.

En la sección de las maldiciones, Dios advierte que graves consecuencias vendrían sobre el pueblo si este continuamente y excesivamente quebrantara el pacto con Jehová. Habrás leído que el castigo vendría en forma de ataques de pueblos paganos, por la espada, la falta de alimentos y la dispersión del pueblo de Dios. En cuatro versículos, Lev 26:18, 21, 24 y 28, se menciona que el castigo sería “siete veces”.

¿Qué significa “siete veces”? En español se traduce como “os castigaré aun siete veces”, mientras que en la Biblia inglesa King James (KJV) se optó por traducir “siete tiempos”. Un “tiempo” en el Antiguo Testamento equivale a un año, por lo que siete tiempos son siete años. Aplicando el principio día por año, siete años son 360 días x 7 = 2520 días proféticos, lo que equivale a 2520 años literales.

La palabra hebrea “sheba” se utiliza aquí y no significa mucho más que “siete”. Por implicación, puede significar siete semanas, veces, tiempos, etc. Ahora, ¿cómo debería traducirse? Un principio para entender correctamente un texto bíblico es considerar el contexto.

En el capítulo 25 de Levítico, Moisés introduce el tema del sábado anual y el año del jubileo. Pero, ¿qué relación tiene esto con el capítulo 26? La respuesta es que tiene mucha relación.

El sábado anual se celebraba cada séptimo año, y durante ese tiempo, la tierra no debía ser trabajada. Si los judíos no dejaban descansar a la tierra y a las plantas, Dios les devolvería el año sabático, como se menciona en Levítico 26:34: “Entonces la tierra descansará sus sábados todos los días que estuviere asolada y que vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus sábados”.

Pero, ¿cómo nos ayuda esto a entender el significado de “siete veces”, “tiempos”, etc.? Resulta interesante que en Levítico 25 se utilice varias veces la misma palabra “sheba”, pero explicando claramente que se trata de años.

Por ejemplo, en Levítico 25:8 se menciona: “Y te has de contar siete (sheba) semanas de años, siete veces siete años”. Cuando Levítico 26 retoma el tema y promete una restauración de los sábados anuales no guardados, obviamente se refiere a años.

Levítico 25

En el capítulo 25 de Levítico, Moisés introduce el tema del sábado anual y el año del jubileo. Pero, ¿qué relación tiene esto con el capítulo 26? La respuesta es que tiene mucha relación.

El sábado anual se celebraba cada séptimo año, y durante ese tiempo, la tierra no debía ser trabajada. Si los judíos no dejaban descansar a la tierra y a las plantas, Dios les devolvería el año sabático, como se menciona en Levítico 26:34: “(Lev 26:34) Entonces la tierra descansará sus sábados todos los días que estuviere asolada y que vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus sábados”.

Pero, ¿cómo nos ayuda esto a entender el significado de “siete veces”, “tiempos”, etc.? Resulta interesante que en Levítico 25 se utilice varias veces la misma palabra “sheba”, pero explicando claramente que se trata de años.

Por ejemplo, en Levítico 25:8 se menciona: “Y te has de contar siete (sheba) semanas de años, siete veces siete años”. Cuando Levítico 26 retoma el tema y promete una restauración de los sábados anuales no guardados, obviamente se refiere a años.

En otras palabras, Levítico 26, al igual que Levítico 25, se refiere a años. Para entender esto mejor, te recomiendo leer Levítico 26:34.

Otro ejemplo que ilustra la aplicación de la palabra “sheba” para referirse a años es el famoso sueño profético de Faraón, que habla de los siete años de sequía. En Génesis 41:26 se menciona: “Las siete (sheba) vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años”.

¿Por qué siete vacas representaban siete años? La respuesta es que así lo estableció el Señor. No es nada extraño, entonces, que en Levítico 26 también se mencionen siete años de castigo para Su pueblo.

Guiado por Dios, podemos entender que la palabra “sheba” se utiliza en diferentes contextos para referirse a años. Esto nos ayuda a comprender mejor el significado de “siete veces” o “siete tiempos” en Levítico 26, y a entender que se refiere a un período de siete años de castigo.

En resumen, la aplicación de la palabra “sheba” para referirse a años es un tema recurrente en la Biblia, y nos ayuda a entender mejor el lenguaje y las profecías contenidas en ella.

Ahora que hemos establecido la introducción, es hora de explicar el cumplimiento de los 2520 años. El diagrama y las palabras de Miller nos ayudarán a entender mejor este tema.

“Por lo tanto, la suma y sustancia de todo es que el pueblo de Dios estaría en medio de las bestias, o sea los reyes de la tierra, por siete tiempos, que son 2520 años… Entonces, por siete tiempos, el pueblo de Dios sería castigado por sus pecados”. Miller explica que la pregunta adecuada sería cuándo comenzarían estos años. Su respuesta es que tienen que haber comenzado con el primer cautiverio de la tribu de Judá, los habitantes de Jerusalén, en Babilonia. Esto se debe a que todos los profetas concuerdan en que Babilonia sería el reino que llevaría a los judíos al cautiverio.

Miller menciona que este cautiverio ocurrió en el año 677 a.C. (2 Crónicas 33:9-13). Luego, resta 677 de 2520, lo que da como resultado 1843 d.C. Sin embargo, en ese momento, Miller no había entendido el error implicado con la inexistencia de un año cero. Posteriormente, se descubrió que los 2520 años comenzaron en realidad en 677 a.C. y terminaron en 1844 d.C.

¿Por qué vino el castigo de Levítico 26 sobre los judíos? Miller cita a Jeremías 15:4, que dice: “Limpiaré a Jerusalén como se limpia una escudilla, que después que la han limpiado, la vuelven sobre su haz. Y desampararé las reliquias de mi heredad, y entregarlas he en manos de sus enemigos; y serán para saco y para robo a todos sus adversarios”.

(✿ Recuerda que Israel después de Salomón fue
dividido en dos partes: el reino de Israel (10
tribus) y el reino de Judá (2 tribus)).

“Por su mala conducta y por haberme provocado a ira desde que sus antepasados salieron de Egipto hasta el día de hoy” (2R 21:13-15).

“La ira del Señor se desató contra la hija de Sión, y la sumió en tinieblas. Derribó de los cielos a la tierra la gloria de Israel, y no se acordó de su trono en el día de su ira. El Señor destruyó sin piedad, y no perdonó; destruyó todas las moradas de Jacob, derribó las fortalezas de Judá y deslustró el reino y a sus líderes. Con su ira, cortó todo el poder de Israel, y retiró su mano derecha ante el enemigo. La ira del Señor se desató en Jacob como un fuego que consume todo a su alrededor. Entesó su arco como un enemigo, afirmó su mano derecha como un adversario, y mató a todos los que eran hermosos a la vista. En la tienda de la hija de Sión, derramó su enojo como fuego… Jehová ha cumplido lo que había determinado”.

La palabra del Señor se cumplió, tal como había sido pronunciada desde tiempos antiguos. No hubo misericordia, sino destrucción. El enemigo se regocijó en la derrota y los adversarios de Israel se enalteció (Lam 2:1-4,17). El Señor llevó a cabo lo que había determinado desde la época de Moisés, desde los inicios de la nación de Israel. Bajo el reinado de Manasés, la paciencia de Jehová se agotó.

En 2 Reyes 21 y 2 Crónicas 33, la Biblia narra la historia del reino de Manasés y su caída ante los Asirios. En el año 677 a.C., Asarhaddón, rey de Asiria, lanzó una campaña militar para recuperar las provincias rebeldes al oeste del río Éufrates, incluyendo a Israel. En esta operación, aprovechó la oportunidad para anexar el reino de Judá a su territorio. Según Crónicas, esta campaña estuvo a cargo de sus generales, entre ellos Tartán y otros.

No debe perderse de vista que, después de la conquista asiria, varios reyes judíos continuaron reinando en Jerusalén. Sin embargo, un análisis detallado de los libros de Reyes y Crónicas revela que estos monarcas no eran más que marionetas de Asiria, puestas en el trono y elegidas por el nuevo amo de la tierra prometida. En otras palabras, aunque parecían tener autoridad, en realidad estaban bajo el control y la influencia de los asirios, que habían impuesto su dominio sobre Judá.

(En síntesis, según Miller, el período de 2520 años de castigo sobre el pueblo de Judá por romper el pacto con Dios comenzó en el año 677 a.C., cuando los Asirios sometieron a Judá bajo su dominio. En ese momento, se inició el cumplimiento de la sentencia divina, que duraría 2520 años.)

El Fin de Los 2520 años

Cuando los siete años proféticos llegaron a su fin, se entró en el año 1844. En este mismo año, también se cumplió el período de 2300 años, como ya sabemos. Para Miller, la profecía de Daniel 8:14 era la segunda confirmación de la primera.
    Mientras que en el año 677 a.C. comenzó un castigo de dispersión sobre los judíos del pacto antiguo, en 1844 Dios reunió nuevamente a este pueblo, formando de esta manera Israel Espiritual.
    Se cumplió la última parte de Levítico 26:40-42, que dice: “Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres… y reconocerán su pecado. Y yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham”.
    En este sentido, el año 1844 marcó el fin de los 2520 años de castigo y dispersión, y el comienzo de una nueva era de restauración y reunión para el pueblo de Dios.

Los seguidores de Miller reconocieron la importancia de la profecía de los siete tiempos en Levítico 26, pero había dos interpretaciones diferentes. Por un lado, Hiram Edson creía que la profecía se cumplió con la conquista de Israel en el año 723 a.C. y que su finalización ocurriría 2520 años después, en 1798. Por otro lado, Miller situaba el inicio de la profecía en la conquista de Judá en el año 677 a.C., lo que significaba que la profecía se cumpliría 2520 años después, en 1844.

En retrospectiva, ambos tenían razón, aunque no comprendieron la conexión entre las dos interpretaciones como la entendemos hoy en día. La analogía de la relación entre padres e hijos es útil para explicar por qué el castigo en Levítico 26 se aplica correctamente a los reinos de Israel y Judá. Al igual que en un matrimonio que tiene un hijo y se divorcia, ambos padres siguen siendo responsables del bienestar del hijo, ya sea para recibir bendiciones o enfrentar dificultades. De manera similar, después de la separación en dos reinos, ambos reinos continuaron bajo las promesas de bendición y maldición de Levítico 26.

46 años

¿Qué conexión existe entre los años 1798 y 1844? A menudo se consideran como fechas separadas con significados propios, pero en realidad forman parte de una misma historia. En 1798, los 1260 años de opresión papal llegaron a su fin (Daniel 12:7, Apocalipsis 11:2-3), y el papismo recibió una herida mortal. En 1844, fue el fin de los  2300 años (Daniel 8:14), y Cristo entró en el Lugar Santísimo.

Sin embargo, hay más que eso. En 1798, el primer mensaje angelical llegó a la tierra, marcando el comienzo de la historia del movimiento de Miller. En 1844, el tercer mensaje angelical llegó, y el 22 de octubre de ese año, el movimiento llegó a su fin.

En otras palabras, los 2520 años de Edson marcan el comienzo de ésta “gloriosa manifestación del poder de Dios”, y los 2520 años de Miller marcan su fin. Una de las verdades de esta profecía es el énfasis en el período de 46 años que transcurre entre estas dos fechas.

No es una coincidencia que el número 46 en la Biblia represente la edificación del templo divino. En Juan 2:20, los judíos se refieren a la construcción del templo herodiano en Jerusalén, que tardó 46 años en completarse. De manera similar, en Éxodo 24:12-18, la Biblia relata la historia de los 10 mandamientos, y cómo Moisés subió al monte Sinaí para recibir las tablas de piedra.

En este sentido, los 2520 años apuntan al inicio y al fin de este período de 46 años. En 1798, la dispersión de Israel llegó a su fin con el fin de la era romana católica, lo que permitió la reunión de los protestantes. En 1844, la llegada del tercer mensaje angelical marcó el fin de la reunión de Judá, y el pueblo estuvo unido nuevamente.

La clave para nuestra generación es la repetición de esta historia. La profecía de los 7 tiempos resalta y marca este tiempo como ninguno.

Eze 37:15 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
Eze 37:16 Tú, hijo de hombre, tómate ahora una vara, y escribe en ella: Para Judá,[Los 2520 años sobre Judea] y para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otra vara, y escribe en ella: Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros [Los 2520 años para Israel].
Eze 37:17 Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano.
Eze 37:18 Y cuando te hablaren los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?,
Eze 37:19 diles: Así dice Jehová el Señor: He aquí, yo tomo la vara de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con él, con la vara de Judá, y los haré una sola vara, y vendrán a ser uno en mi mano.
Eze 37:20 Y las varas sobre que escribieres, estarán en tu mano delante de sus ojos,
Eze 37:21 y les dirás: Así dice Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las que fueron [La dispersión], y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra [La Reunión];
Eze 37:22 y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel; y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.

  “No Sucedió de manera literal, ya que las 10 tribus de Israel permanecen dispersas hasta el día de hoy: 2 Reyes 17:22-23 ‘Los hijos de Israel continuaron en todos los pecados de Jeroboam que el cometió, sin apartarse de ellos; hasta que Jehová renunció a Israel de delante de su rostro, como El lo había dicho por medio de todos sus Siervos Los Profetas. Y Israel fue llevado cautivo desde tierra a Asiria, hasta hoy’. Sin embargo, en un sentido espiritual, el Señor ha reunido a su pueblo en el año de 1844.” 

      En el libro de Ezequiel, capítulo 37, se nos presenta una visión profética del pueblo de Dios en un estado de decadencia espiritual, comparado con un valle lleno de huesos secos. Sin embargo, el Señor tiene un plan para restaurar a su pueblo y convertirlo en un ejército poderoso. Para lograr esto, el profeta Ezequiel recibe la instrucción de profetizar sobre la reunión del pueblo, que es el tema de los 7 tiempos.

        Dios dijo que el profeta debía juntar a los dos palos que representan los 2520 años. ¿Cuando fue ésto aceptado históricamente? Como hemos dicho, esto se Cumplió en 1844. Pero espiritualmente e intelectualmente, esto ha ocurrido recién en nuestro Tiempo.

       La profecía de Ezequiel es interesante porque nos muestra cómo el pueblo de Dios puede ser reunido y restaurado espiritualmente. En el año 1844, el Señor reunió a su pueblo espiritualmente, aunque esto no se cumplió de manera literal en ese momento. Sin embargo, en nuestro tiempo (Daniel 11: 40 parte B que es después del punto y coma en ese versículo (1989)), y después del atentado en Las Torres Gemelas de Nueva York, en el año 2005, creyentes fieles en Norte América redescubrieron esta profecía y juntaron las dos interpretaciones milleritas en una sola, cumpliendo así la profecía del libro.

      Este evento no es de menor importancia, ya que cuando una generación comprende una verdad bíblica que antes había estado en tinieblas, recibe luz que el Señor había reservado para hacer una obra especial entre ellos no en cualquier momento. Hemos llegado al tiempo de la última reunión del verdadero remanente entre los adventistas nominales. “Hay periodos que son momentos de inflexión en la historia de las naciones y de la iglesia. En la providencia de Dios, cuando las diferentes crisis llegan, la luz para este tiempo es dada. Si se recibe, hay progreso espiritual; si se rechaza, sigue la declinación espiritual como un naufragio.”

      La crisis de la caída del comunismo en 1989 (Daniel 11:40 Parte B, que es lo mencionado después del punto y coma en ese versículo) y la crisis en relación con las caídas de las torres en el 2001 han sido identificadas en la profecía bíblica y a través de los escritos de Elena G. White. La luz ha llegado a nuestra generación y tiene que ser aceptada porque viene de Cristo. Esta luz nos guía eficazmente a través de las tinieblas hacia el Canaan celestial.

 

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